5 películas claves para entender ‘El día de la revelación’ de Steven Spielberg

El día de la revelación supone el retorno triunfal de Steven Spielberg al género de la ciencia ficción y al misterio alienígena, una temática que ha perseguido al realizador durante gran parte de su trayectoria. Además, representa un curioso hito: es la cuarta película de su prolífica carrera que escribe y dirige en solitario. La inspiración para contar esta historia de suspense psicológico surgió de manera inesperada en la mente del célebre cineasta, tras leer un revelador informe publicado en el periódico The New York Times en 2017, que detallaba un programa secreto del Pentágono para rastrear fenómenos aéreos anómalos o no identificados.

La idea del gran ocultamiento de datos sobre encuentros extraterrestres, o la mera posibilidad de vida fuera de la Tierra, cautivó al director. Así, comenzó a escribir desde una perspectiva contemporánea, ambiciosa y mucho más madura su más vieja obsesión: la inquietud existencialista de explorar qué sucedería en nuestro planeta si la humanidad descubriera de repente que no está sola, y que la inmensidad del universo conocido podría estar poblada.

Por ello, a diferencia de las clásicas tramas violentas de invasiones espaciales hostiles, la visión de Spielberg es más humana y se centra en los dilemas morales, el poder corporativo y los profundos cambios en la psicología colectiva frente a lo desconocido. Pero, por supuesto, no es la primera vez que el director aborda temas similares, y para profundizar en su punto de vista, te ofrecemos la siguiente lista: las cinco películas clave para entender *El día de la revelación* de Steven Spielberg, desde un clásico hasta un thriller político, para explorar, analizar y comprender la influencia de uno de los grandes directores de nuestra época en un tema que obsesiona a nuestra cultura.

**Encuentros en la tercera fase**

Esta obra maestra de 1977 es el pilar absoluto para entender la obsesión de Spielberg por el fenómeno ovni y la base espiritual de su nuevo largometraje. En concreto, por una diferencia clave: en esta película, el director abordaba el primer contacto desde una perspectiva de asombro casi místico, obsesión personal y descubrimiento pacífico. En el otro extremo, *El día de la revelación* es la evolución directa de esa misma fascinación temática, pero adaptada a las complejidades, temores y dinámicas geopolíticas del siglo XXI.

Ambas películas comparten la premisa central de ciudadanos comunes atrapados en eventos cósmicos inexplicables, así como la presencia de instituciones gubernamentales herméticas que trabajan activamente en las sombras para ocultar la verdad a la población general. Sin embargo, el misticismo optimista de la década de los setenta le dio un giro casi filosófico a la premisa. En cambio, en la película más reciente del director, se transforma en un panorama mucho más tenso, urgente y desafiante, donde la llegada de inteligencia no humana ya no se contempla como una epifanía pacífica, sino como un catalizador de desestabilización global, una situación que fractura la confianza en las narrativas oficiales y redefine el lugar de la humanidad en el cosmos.

**E.T., el extraterrestre**

A primera vista, la emotiva aventura infantil de 1982 parece estar en las antípodas de un thriller de suspense político, pero su conexión con las obsesiones del director es vital para comprender la profundidad de *El día de la revelación*. En la entrañable travesía de Elliott (Henry Thomas), Spielberg introdujo por primera vez una visión sobre el poder gubernamental y una crítica fría y amenazante de las agencias de inteligencia y los científicos del gobierno, todos retratados como fuerzas invasivas sin rostro, dispuestas a capturar, diseccionar y aislar lo desconocido sin importar los lazos afectivos humanos.

*El día de la revelación* toma ese recelo institucional germinal y lo expande hacia un escenario a escala global, transformando la paranoia suburbana en una densa red de encubrimientos masivos corporativos y estatales. Además, el cariño del director por la posibilidad de la existencia de seres de otros mundos sigue presente en el trasfondo, pero esta vez el enfoque se desplaza radicalmente desde el núcleo de la inocencia infantil hacia la dura perspectiva de profesionales adultos, encarnados por Emily Blunt y Josh O’Connor, quienes deben desmantelar las barreras de desinformación sistemática construidas por los poderosos.

**Minority Report: Sentencia previa**

El thriller de ciencia ficción futurista de 2002 es un referente estético y conceptual clave para descifrar *El día de la revelación*, en especial por el peso de la firma del guionista David Koepp, quien vuelve a firmar el libreto en este proyecto y le da su toque personal. La premisa es una mezcla de suspense detectivesco, paranoia corporativa y el concepto del individuo ordinario convertido en fugitivo del sistema. En *El día de la revelación*, la dinámica de persecución incansable y el uso de herramientas tecnológicas avanzadas de vigilancia masiva son centrales, particularmente en relación con el personaje de Josh O’Connor. La odisea del experto en ciberseguridad para proteger evidencia crítica frente a corporaciones implacables es dura y complicada, y bebe directamente de la desesperación burocrática y el dinamismo visual que Spielberg perfeccionó junto al director de fotografía Janusz Kaminski. A la vez, destaca la dimensión más inquietante sobre el control absoluto de la información, el abuso del poder estatal y la pérdida de la privacidad individual, ejes temáticos que conectan de forma profunda e inmediata ambas películas.

**La Guerra de los Mundos**

La adaptación de 2005 de la novela de H. G. Wells es la referencia obligatoria para el segundo tramo de *El día de la revelación*, en particular para explorar el tono de tensión, peligro constante y crudeza visual que caracteriza las secuencias de acción del nuevo metraje. Steven Spielberg convirtió la película en una pesadilla posterior al 11 de septiembre de 2001, un escenario marcado por el pánico colectivo, el caos civil y el colapso absoluto de las infraestructuras modernas de comunicación. *El día de la revelación* hereda esa misma urgencia narrativa y la sensación palpable de amenaza inminente, aunque sustituye la devastación física explícita de los trípodes gigantes por una guerra de desinformación global e intriga psicológica igualmente destructiva. En concreto, destaca la atmósfera opresiva y el miedo a lo desconocido que acecha desde los cielos, así como el retrato realista de cómo reacciona la sociedad contemporánea ante una crisis existencial sin precedentes, situaciones a las que el cineasta les brinda una mirada madura, seria y desmitificadora sobre el contacto extraterrestre que inauguró a mediados de la década pasada.

**The Post: Los oscuros secretos del Pentágono**

Aunque pertenece al género del drama histórico y político, esta excelente película de 2017 es fundamental para entender *El día de la revelación*, en especial la verdadera columna vertebral moral e ideológica del nuevo thriller de ciencia ficción. Su premisa no radica únicamente en los elementos alienígenas, sino también en la feroz batalla periodística y civil por sacar a la luz la verdad oculta detrás de los secretos de Estado, hasta hacer públicos los engaños oficiales que duraron décadas. Spielberg utiliza en ambas cintas una estructura narrativa muy similar sobre la responsabilidad ética de revelar información clasificada al público, sin importar las represalias de los altos mandos gubernamentales. La labor de los protagonistas de *El día de la revelación* al reconstruir fragmentos de un pasado encubierto marca un hito en la cinta, pero a la vez es un eco directo de los periodistas que arriesgaron todo por la transparencia democrática, demostrando que para Spielberg, la búsqueda de la verdad es el motor humano definitivo frente a cualquier conspiración.

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