Sydney Sweeney ha tenido otro año dinámico en su incipiente trayectoria. Aparte del polémico éxito de *Euphoria*, la actriz puede alardear de encabezar uno de los mayores taquillazos del año. Uno que, además, ya está disponible en Prime Video. Nos referimos al aclamado thriller psicológico *La asistenta*, la exitosa adaptación de la novela homónima de misterio firmada por Freida McFadden. Bajo la dirección del cineasta Paul Feig, esta producción cinematográfica indaga en una atmósfera sofocante de lujo, dinámicas de poder manipuladoras y fachadas domésticas peligrosas. Todo ello con un toque de humor siniestro que ha convertido la cinta en un fenómeno desde su estreno en diciembre de este año.
La historia de *La asistenta* sigue de cerca a Millie Calloway (Sweeney), una joven vulnerable con un pasado atormentado y un historial delictivo. Tras vivir en su coche y hallarse desesperada por conseguir empleo para no violar su libertad condicional, la joven topa con una oportunidad inesperada de redimirse. Esto ocurre cuando la contratan como empleada doméstica interna. Más sorprendente aún: en una imponente y lujosa mansión situada en la exclusiva zona residencial de Long Island, hogar de los Winchester. Y todo ello atendiendo a una familia de la alta sociedad que aparenta llevar una existencia idílica y perfecta bajo la mirada del mundo exterior.
No obstante, tras las brillantes puertas de la majestuosa residencia se oculta un laberinto de perversión, secretos familiares oscuros y retorcidos juegos mentales. *La asistenta* emplea su impecable y claustrofóbico diseño de producción para generar una atmósfera de tensión psicológica constante. Pero, más interesante aún, para profundizar en un juego de verdades y mentiras que no solo rinde homenaje al popular libro, sino que lleva la narrativa a terrenos completamente nuevos. En especial, cuando no tarda en descubrir que la promesa de un empleo seguro esconde una trampa oculta.
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**Un singular juego del gato y el ratón para *La asistenta***
Al llegar a la mansión de los Winchester, Millie descubre que su trabajo es bastante simple y rutinario. Y que, en realidad, parece limitarse a la limpieza a fondo, la cocina y el cuidado de la pequeña hija del matrimonio. Sin embargo, la situación se vuelve extremadamente hostil y alarmante en pequeños detalles. Desde ocupar una habitación diminuta, incómoda y aislada en el ático de la casa hasta el peso del control psicológico y el desprecio clasista. Lo cierto es que lo que parecía la promesa de una vida tranquila y de recuperarse tras una época turbulenta resulta ser algo aterrador.
Pero una de las grandes virtudes de *La asistenta* es su capacidad para sorprender. En especial, cuando el argumento empieza a indagar en el trasfondo de Nina, la caprichosa y desagradable empleadora de Millie. Interpretada por la actriz Amanda Seyfried, la inestable y errática matriarca de la opulenta familia es una persona inquietante con múltiples capas tenebrosas. Al principio, parece tratarse de una mujer refinada pero profundamente desequilibrada. También, propensa a sufrir cambios drásticos de humor, arrebatos de ira injustificados y extraños episodios de amnesia selectiva que descolocan por completo a su entorno.
Además, la trama introduce de manera sutil rumores alarmantes sobre el oscuro pasado de Nina. Esto sugiere que la mujer estuvo ingresada previamente en un centro psiquiátrico tras un supuesto intento de ahogar a su propia hija. Por lo que Nina alterna con una facilidad asombrosa entre la aparente vulnerabilidad de una víctima y la frialdad calculadora de una mente sociópata. La tensa e incómoda relación que se desarrolla entre Nina y Millie se convierte en el motor principal del argumento. Así, la historia se transforma rápidamente en un retorcido e impredecible duelo de voluntades y manipulación psicológica. Uno, además, en el que los roles de víctima y victimario se vuelven difusos.
**Un triángulo amoroso que no lo es tanto**
El actor Brandon Sklenar completa este peligroso triángulo de tensión al interpretar a Andrew Winchester. Este es el atractivo, educado, atento y aparentemente abnegado esposo de Nina. Andrew se muestra ante los ojos de Millie como la antítesis perfecta de su errática esposa. Por lo que parece ser un hombre encantador, comprensivo y atrapado en un matrimonio tormentoso debido a la inestabilidad mental de su compañera.
Buscando un refugio ante la hostilidad de Nina, Millie establece una relación más o menos romántica con Andrew. Pero a medida que la trama revela nuevos datos sobre ambas mujeres, la situación se vuelve más compleja. En especial, tras un giro repentino que demuestra que, en esta película tramposa e intrigante, nada es lo que parece. De hecho, el verdadero triunfo de la dirección de Paul Feig radica en la brillante ejecución de la estructura narrativa de la película.
Mediante un ingenioso cambio en la perspectiva de la historia, *La asistenta* desmantela por completo los prejuicios del espectador, jugando con las expectativas, teorías e hipótesis. Así, agrega conflictos interpersonales y elaboradas trampas psicológicas diseñadas para someter la voluntad de los personajes. Pero más allá incluso de su inesperado cambio de perspectiva, *La asistenta* logra que toda su historia tenga la capacidad de ser divertida y apasionante. Esto ha convertido la cinta en un éxito inmediato y, además, en uno de los más destacados de la floreciente carrera de Sydney Sweeney. Y que ahora puedes disfrutar en Prime Video.
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